JUEVES 21 de mayo de 2020
¿TE HAS FIJADO EN ESA?
Subían las escaleras del colegio cuando Ana le dijo a su amiga: ¿Te has fijado en esa? A lo que su amiga María le contesta: Uf, sí, vaya pintas lleva. María lo decía por lo colorido de su ropa. No sé quién será, añadió. Era la primera vez que la veían en el cole. No estaban acostumbradas a ver a ningún nuevo profe desde hacía varios años, y menos aún con esas ropas tan llamativas. Ana dijo: se tratará de la sustituta del profe de Historia. Se había resbalado en la ducha unos días antes mientras cantaba la Macarena, o al menos eso es lo que ella había pensado, con su desbordante imaginación. Mientras, María seguía metiéndose con la nueva. María era una hater: que si mira cómo anda, que si mira cómo viste, que si bla, bla, bla… Pero a Ana le parecía una persona un tanto misteriosa, e incluso atractiva por su forma de andar.
Sin embargo, más tarde, cuando llegó la clase de Historia, no apareció ella, sino otra vez Fede, el pesado del profe de guardia. Seguían sin profe de Historia. Fede no les dejaba hacer nada mientras estaba con ellos. No se movían. Sólo Víctor, el pieza de la clase, se atrevía de vez en cuando a desafiarle. Esta vez se puso a tirar arroz con un canutillo a algunas de las chicas. Pero como suele pasar, Fede le pilló por las risas de algunos compañeros. Le dijo: vete a buscar a la chica de la limpieza para que te dé la escoba y el recogedor y barres la clase.
Víctor regresó al poco, pero no vino sólo, sino con la chica de la limpieza, que para sorpresa de Ana y María, era la misma chica joven y colorida que habían visto a la entrada. Ya se había resuelto el misterio. Llegaba sonriente, resplandecía. Su sonrisa iluminaba la clase. Parecía incluso que Víctor, que era un chungo, se sentía en cierto modo avergonzado de lo que había hecho. De hecho, al final del día, Víctor les confesaría a las chicas que ella era su nuevo crush.
Mientras Víctor iba barriendo el arroz que había tirado por la clase, Fede se tuvo que ausentar porque le llamó el Director para un aburrido tema urgente de la Inspección. Y allí se quedaron todos a solas con la nueva limpiadora.
Aunque ahora llevaba puesta la bata de la limpieza, aún seguía con su vistoso pañuelo naranja y amarillo. Le daba un toque de distinción. En ese momento, Ana, que era muy espontánea, le preguntó: ¿Siempre sonríes? ¿Por qué sonríes tanto? Ella contestó: porque la Alegría es la principal virtud.
Entonces, Víctor también se animó a hablar con ella: Oye, pero ¿tú por qué te dedicas a esto?, le espetó. La delicadeza no era uno de sus fuertes. La chica le respondió: me gusta mi trabajo, me encanta la limpieza. Me permite vivir con sencillez, dignamente, y me gusta ver y hablar con los chicos y chicas de los coles. Además, así tengo las tardes libres para ir al hospital. Entonces, Ana le preguntó: Anda, ¿y tú qué haces en el hospital? Ella contestó: Pues allí trabajo a veces también de limpiadora, pero cuando se me acaba el contrato, me dejan ir igualmente a hacer compañía a los enfermos que están solos.
María entonces soltó una carcajada: ¿que te gusta limpiar lo que tiran los demás? Pues a mí no. Y tiró de forma disimulada una bola de papel al suelo. La chica sin ningún aspaviento se dirigió a recoger el papel con tranquilidad y, mientras miraba a los ojos de María con dulzura, le puso su mano en el hombro y le dijo: Ay, María, tú que llevas el nombre de la madre de Jesús, ¿por qué te comportas así? Seguro que llevas alguna pena dentro que te aprisiona. La chica había dado en el clavo. Los padres de María se acababan de separar de malas maneras, con ella en medio de la lucha, y además María se sentía acomplejada en muchos aspectos. Su amiga Ana se dio cuenta de que la cara de María cambió de repente. Pasados unos segundos de tensión María se echó a llorar de forma fulminante sobre la mesa. La chica la abrazó. Estuvieron abrazadas un largo tiempo. Al final, le susurró al oído: No dejes que la pena te consuma la vida y que el odio se instale en tu corazón. Toda la clase estaba atónita. ¡La hater tenía sentimientos, tenía corazón! Luego le dijo: Anda, échame una mano a limpiar la clase. Así terminaremos antes. María así lo hizo, sin dudarlo. El resto de la clase estaba estupefacta. ¡María estaba limpiando la clase junto a Víctor y la nueva chica de la limpieza! Se habían quedado pillados.
Cuando terminaron de recogerlo todo, justo regresó Fede para retomar su guardia. De forma espontánea, los chicos y chicas de la clase le dieron un fuerte aplauso a la chica según salía de la clase. En ese momento, Víctor le gritó: Oye, ¿podrías decirnos cómo te llamas antes de irte? Sí, por supuesto, respondió ella. Me llamo Joaquina.
